Algunos tips para viajar con un niño con parálisis cerebral

Quizás parece una actividad un poco arriesgada realizar un viaje con un hijo que presente parálisis cerebral, pero en realidad este no es más complicado de lo que sería para cualquier familia viajar con niños aunque si requiere de cuidados especiales. Y lo más importante es que tu hijo lo agradecerá.

Lo primero que se debe hacer es escoger con tranquilidad los siguientes aspectos: 

Destino: seleccionar un lugar que sea agradable para toda la familia, de esta manera todos podrán participar del proceso. Lo que cambia es la ropa que se llevará.

Transporte: No debemos olvidar nunca la documentación que es necesaria: libro de familia, pasaporte/DNI (comprobar que no se encuentra caducado) y la tarjeta sanitaria o de mutua.

Si se va al extranjero, informarse bien: aplica para cualquier forma de transporte, avión, tren o crucero, pues lo importante siempre será llegar con antelación para lograr realizar los trámites con calma e incluso tener la posibilidad de entrar antes, o por otra puerta de embarque.

Cuando se compran los billetes, es imprescindible especificar las atenciones que son necesarias a fin de conseguir el sitio que sea más adecuado y que estén atentos a todas nuestras necesidades.

Una recomendación importante ante los viajes largos es hacerlo de noche cuando los niños están durmiendo. Para ello, se debe intentar que las salidas se hagan en la mañana y que las mismas no coincidan con las horas de las comidas.

Si el viaje es en coche, se debe organizar de la mejor manera el trayecto. La recomendación es hacer una parada cada 2 horas y poder descansar, realizar cambios posturales, cambios de pañal, entre otros. Es recomendable investigar con antelación en dónde se puede parar y además llamar para indagar si el destino se encuentra adaptado.

No se debe olvidar que se viaja siempre en sillita o elevador regulado por ley de acuerdo a su edad y peso a fin de evitar que la cabeza del niño se caiga hacia delante o hacia los lados y ello le provoque dolores o riesgo de latigazo cervical, recurrir a collarines flexibles, cintas o gorros con velcro. También pueden encontrarse chalecos que son pensados para niños mayores de dos años con falta de control del tronco.

Alojamiento: sin importar el lugar, la sugerencia es estar cómodo y seguro. Antes de seleccionar el destino final debemos informarnos bien de si hay escaleras para entrar, bañera o plato de ducha, bañera infantil o silla de ducha, transporte o actividades adaptadas, entre otros aspectos a considerar. 

Maleta: en ella se debe evitar llevar cosas que no sean necesarias, pero si se debe apuntar todo y valorar si es importante llevarlo. Con respecto a la mochila de viaje, esta debe contener todo lo que sea necesario para el traslado como la ropa de recambio y abrigo, toallitas, pañales, toalla de mano y bolsas para ropa sucia o pañales usados. Además de juguetes y libros, si nada que pueda abultar o pese demasiado. 

Alimentación: se debe asegurar que en el lugar a donde se llegara pueda dar respuesta a las necesidades nutricionales del niño ya que nunca tendremos la certeza de que podamos conseguir el producto que toma el niño en otros lugares.

Medicación: Es de gran utilidad un pequeño botiquín para el viaje en donde se encuentre la medicación para el dolor de cabeza, náuseas, toallitas húmedas, guantes, etc.